He estado pensando en su proposición soñadora, señorita Luna, viniendo de ti no me sorprende, quizás sea arriesgada y el tema de Ghandi sabes que me apasiona, por ahí me tienes cogido, y mi decisión no es otra, que vayas, que te empapes de esencia y me traigas unas de las mejores historias, que lo recuerden, pero también quiero decirte, aunque sé
que está en tu pensamiento, que si ves o sientes algo que debas escribir no lo dudes.
Tu tiempo empieza desde ya.
Mi corazón salto en tal jubilo, que hasta me dolía, lo tenia demasiado encogido por el dolor del desamor, que salir de su letargo así fue como si explotara.
La alegría volvió a mi, esa que siempre me sobraba, y que ahora no encontraba, volverla a tener era como si parte de mi hubiera nacido de nuevo.
Siempre me lleve bien con Hugo, era un jefe fuera de lo normal, trabajar para el no era una obligacion que te limitaba los días, sino que esos días, los vivía sabiendo que su mayor placer, estaba en poder escribir, dándole a cada letra su forma, para llegar a un significado, que no solo se pudiera leer o entender, si no sentir.
Creo que ese fue uno de los motivos, por el cual me contrato casi sin terminar la entrevista, tenia como una especie de sexto sentido, que le hacia conocer a las personas solo con mirarlas y a mi que no me quitaba la vista, me estudio por dentro en minutos, para decirme eres de las mías, empiezas la semana que viene.
De pronto ese torbellino que era mi vida se desato, y me vi buscando agencias, billetes, información etc, de vez en cuando Hugo se me acercaba me miraba y sonreía, como sabiendo lo que mi interior estaba volviendo a sentir.
Tengo que irme jefe a falta de confirmar vuelo, voy a casa a preparar el equipaje...
Estallo en carcajadas dejando ver esas finas hilera de dientes, blancos y bien cuidados que eran parte de su atractivo, para decirme:
-No hemos hablado del presupuesto, ni nada del tema monetario, a sabiendas que los gastos serían los mismo que si los pagaras tu, pero no hace falta que corras así...
-El tiempo es oro jefe.
Recogí material, cuadernos, bolis a la vieja usanza, como mas me gustaba hacer las cosas, recogí mi estancia, lleve mi planta a mi compañera para que me la cuidara, bese las fotos de mi escritorio y le solté un hasta pronto.
Cogí mi abrigo, bese a mis compañero@s, fui al despacho de Hugo y no pude remediarlo le di un abrazo tan fuerte, con todas mis ganas, el lo recibió de la misma forma con la que se lo daba, con inmenso cariño, y en ese momento de emoción, al mirarlo y aguantar las lágrimas, me dijo:
Ten muchisimo cuidado, no te metas mas de lo debido, pero ante todo SIENTE, solo así, tendremos lo que queremos.
Le asentí con la cabeza, levante mi mano y sin mirar atrás, salí de allí con la esperanza de hacerlo todo lo mejor que pudiera.
Inma_Luna.
Continuará...