500.

Esta es mi quinienta entrada, quiniento post, quiniento escrito, llamese como se quiera, yo personalmente lo llamo sueño.
Quisiera escribir algo bonito, algo especial y llevo pensando que o de que podría hacerlo, y siempre mi almohada tiene la respuesta.
Quiero escribir sobre un tema que me apasiona, que me da paz, armonía, descanso, sensación y sentimiento.
Sobre Buda.

Siddhartha nació en el seno de una familia noble del clan de los shakia. Su lugar de nacimiento fue en Lumbiní, el reino de Kapilavatthu, una aldea del Terai (en el actual Nepal) que está a los pies de los montes Himalayas.
Su madre Maia Deví era una de las esposas del rey. Siddhartha fue el nombre escogido para el recién nacido, que significa ‘la meta perfecta’ o ‘la meta de los perfectos’. La reina Maia, madre de Siddhartha, murió justo al nacer su hijo, que fue educado por su tía Payapati.

 El sabio Brahmán profetizó que Siddhartha llegaría a ser un gran gobernante o un gran maestro religioso, lo que consternó a Śuddhodana, que quería que su hijo siguiera sus mismos pasos y que un día le sucediera en el trono. Por ello su padre lo protegió de la dureza de la vida, fuera de palacio, para evitar que el hijo desarrollara su tendencia hacia lo espiritual. Pensó que el mejor modo de evitarle la tendencia a la religiosidad consistía en impedirle toda experiencia con el lado amargo de la vida, de modo que creó en torno de él una vida llena de placeres y con el menor contacto posible con el sufrimiento de la realidad.

Los primeros 29 años de la vida del príncipe Siddhartha Gautamá Buddha transcurrieron completamente ajenos a toda actividad espiritual, siempre vivió con su familia. Los detalles de la infancia y juventud de Siddhartha narran una vida rodeada de enorme lujo y comodidad. Recibió la mejor educación y formación posibles en su tiempo.

Siddhartha comenzó a sentir curiosidad por conocer cómo eran las cosas en el mundo exterior y pidió permiso a su padre para satisfacer su deseo. Śuddhodana accedió, pero preparó la salida de su hijo ordenando que despejaran las calles de toda visión que pudiera herir la sobreprotegida conciencia del príncipe. No obstante, sus cuidadosos arreglos fracasaron pues Siddhartha, aclamado por la multitud a su paso por las calles, no pudo dejar de percibir el dolor bajo sus formas más agudas, por primera vez se percató de la vejez, enfermedad y muerte.


Siddhartha vivió como un príncipe hasta los 29 años; luego abandonó su hogar, dejando atrás a su esposa y a su hijo. Partió con la cabeza rapada y ataviado con un vestido amarillo de itinerante, sin dinero ni bienes de ninguna clase, en busca de la iluminación. Más tarde descubrió que todo extremo es malo.

Una noche de luna llena decidió no levantarse hasta que hallara la respuesta al sufrimiento. La culminación de sus meditaciones llegó cuando tomó conciencia de que ya se había liberado definitivamente. Comprendió las Cuatro Nobles Verdades. Ya no pesaba sobre él la ilusión del falso yo: su verdadero ser estaba más allá de las dualidades del aferramiento y la repulsión; había trascendido el espacio y el tiempo, la vida y la muerte. Comprendió que nunca más volvería a renacer, que había roto el eterno girar de la rueda del samsara. Esto es el nirvana.

Contando para entonces 35 años, según la leyenda, Siddhartha despertó de sus meditaciones como un Buda (‘despierto’, ‘iluminado’) y siguió sentado bajo el árbol bodhi durante cierto tiempo, disfrutando de la dicha de la renunciación, de la liberación. Después empezó a enseñar sobre el nirvana a quien le oyera; fundando lo que se conoce en Oriente como Buddha-Dharma (la enseñanza del buda); en occidente se conoce más comúnmente como el budismo.

Siddhartha Gautamá murió a los 80 años de edad. La causa fue una intoxicación alimenticia que le produjo vómitos, hemorragias y grandes dolores que, según los testimonios, soportó con gran entereza. Finalmente, se recostó en un bosque de mangos en Kushi-Nagara, a unos 175 kilómetros al noroeste de Patna. Allí, rodeado de sus discípulos, alcanzó la paz eterna de la extinción completa, el para nirvana. Este es un estado al que solo acceden después de morir los que han alcanzado el nirvana durante su vida. Antes de expirar dijo el Nirvana-sutra, donde resume toda su enseñanza y aclara los puntos que él vio que no estaban bien comprendidos.

16 comentarios:

INMA_LUNA dijo...

Passion dijo:
Felicidades eres la mejor.

INMA_LUNA dijo...

Irving dijo:
Enhorabuena, para esta sencillez echo blog.
Besitos por millones.

INMA_LUNA dijo...

Graciaaaass

INMA_LUNA dijo...

Elena dijo:
Este si es un blog en condiciones, no la paparruchadas que se ven por ahí.
SIGUE ASI.

INMA_LUNA dijo...

Hay de todo, en la red del señor jajajaja.Gracias

INMA_LUNA dijo...

Pablo dijo:
Como siempre la mejor, la inigualable e inimitable, siempre.

INMA_LUNA dijo...

MUAAAAAAKKKKK, GRACIAS,PERO YA SABES LO QUE SOY.

INMA_LUNA dijo...

Por eso mismo, por que te conozco, se lo que te digo.LA MEJOR.TQ.

INMA_LUNA dijo...

Viejita dijo:
GUAPAAAAA TE QUIEROOO PRECIOSO ESCRITO.

INMA_LUNA dijo...

muaaaaaakkkkk gracias graciass

INMA_LUNA dijo...

Avila dijo:
POR 500 ESCRITOS MAS.

INMA_LUNA dijo...

se intentará

INMA_LUNA dijo...

Marilyn dijo:
Precioso.

INMA_LUNA dijo...

Gracias.

INMA_LUNA dijo...

Juan de luxe dijo:
Mi comentario a "500":

Felicidadess por haber alcanzado los 500 escritos!! es una cifra magnifica q demuestra el trabajo, la dedicacion y el cariño q le tienes a tu blog y me parece muy bien como has coronado esa cifra, hablando de un tema q te apasiona como es la figura de Buda!. Asi q solamente puedo decir felicidades de nuevoo, gracias por permitir a la gente expresarse libremente y nada sigue escribiendo, ya q es algo q te apasiona, y ofreciendonos tus dotes literarios!. JD.

INMA_LUNA dijo...

Gracias mi niño eres un amor.