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En una playa calma

Ayer, en el ultimo día de mis segundas vacaciones, ( estas segundas inesperadas, y tan gratificantes), guardaba, cada instante en mi pensamiento.
Me despedía, por lo bajito, de aquella playa calma, del cielo muy azulado, del silencio, (era un lugar muy tranquilo), de la arena fina , limpia y blanca, de las palmeras que reinaban en el lugar, del sol, aunque protegida de el( por mi trasplante, no debo tomar el sol), del aire que a veces era de total alivio, de las carreras por la orilla de algún niño, del agua que invitaba a muchos baños en mi caso cortos, de aquellos barcos que adornaban más si cabe aquel paisaje, a retener.



Respiraba hondo, guardando en mi pulmones aquel olor de sal, y la fuerza del mar.
Cerraba los ojos y mi mente rápidamente, me trasportaba a la noche anterior,  por el paseo marítimo, de la mano de quien amo, me protege, me cuida, de esa cenas bajo la luna casi llena, con esa luz reflejada en aquellas olas de mar.
Paseos en la noche en su orilla, sintiendo su arena fría, una delicia.

 Cuando me trajo de nuevo a la realidad, desde mi hamaca de playa, el graznido de la miles de gaviotas, que al estar los barcos cerca, llegando de sus faenas, revoloteaban para ver que pillar.

Y ahí en ese momento justo, fui consciente, muchísimo más que nunca, de la suerte que he tenido, al llegarme el trasplante, pronto, y poder disfrutar, de estos días, sin dolores, siendo casi una persona normal, así como el mes que estuve pasando en mi adorada y amada Sierra de Huelva.

Miré al cielo, tan bello, como hago miles de veces al día para hablar con mi donante, y seguir agradeciéndole, esta oportunidad, que me dío de poder seguir una vida casi plena, cuando el se fue.

En ese  instante exacto,  dos gaviotas sobrevolaron por encima de mi.
Y pronto en ellas vi, que ellas dos, eran, mi donante y yo, volando uno a través del otro, plenos, en estas formas diferentes, en esto del vivir.



InmaLuna.
 Dedicado, a mi donante, su familia, y a mi familia.




En tí

El Mar.
La Mar.
Da igual.
Solo sé...
Que en tí
Quiero estar.





Fotos propias.
Derechos reservados
InmaLuna

Días de Mar

En el segundo día, de los dias que me han regalado, para estar en la playa.
He vivido, como cuando era pequeña y me llevaban al rastro.
Un delicioso paseo dominical, por tesoros y recuerdos de un ayer, en el hoy, no tiene ni precio, ni comparación.
Añadiéndole a inigualable recorrido ,  el olor del mar, y su vista.
Hay momentos que no se preparan, ni se planean, y regocijan el
 alma.



InmaLuna

Fluir...


La vida como el agua...
Fluye.
No la estanques.
InmaLuna
(Foto propia, derechos reservados)

Es...

No es el tiempo.
O el desgaste.
Ni siquiera lo vivido.
Es con las ganas
Con que plasmes...
La mirada.

InmaLuna