Así es lo que ayer al recorrer el camino , que recorría en los veranos de mi infancia, esos paisajes que por suerte poco han cambiado, de celeste y limpido cielo, verdes campos de esta linda Andalucia, alcornoques y encinas con sus sombras agradecidas, amarillos girasoles que saludaban al sol.
El aire despejaba aquejos, renovando y soltando lastres, mi alma de gusto por segundos se alborotaba.
Mi mente se iba trasladando por esos caminos de rutas gravadas en mi memoria.
Cerrando los ojos ahí estábamos juntos una vez mas Tito, con esas ansias por llegar a nuestro pueblo, refugio soñado todo el largo invierno.
Y te veía asomándote con tu carita suave y afable, tras el asiento del taxi que allí nos llevaba, para ver si yo iba bien, ya que me mareaba tanto por aquellas curvas interminables.
Como te recuerdo mi Tito adorado, cada vez que pasó por aquel bar, parada para ti obligada, y que el pasar de los años conserva aquellos azulados azulejos, aún están si, como tu recuerdo, como mi cariño incondicional por ti, aunque lleves tantos años viviendo en el cielo.
Cuantas veces no se lo he contado a Manu, siempre que vamos por aquellas zonas, escucha las historias nuestras, y se ríe.
Que no daría yo, por que os hubierais conocido, el que se llama como tú, es tan bueno y me cuida tanto como lo has hecho tu, como sé que haces donde estas, incluso el ha sido quien paró el coche y fotografió los azulejos de aquel bar donde me obligabas a tomar la leche caliente, para que tuviera los huesos fuertes como siempre deseabas.
Paseé por nuestros senderos, salude a los arboles, miré las nubes buscándole formas, respire hondo, empapé mis sentidos, miré cada rincón y ame cada unos de los minutos que allí estuve, como solo tu me enseñastes. Como tu solías hacer.
Y es que tu recuerdo, tus enseñanzas, son el regocijo de mi alma.
Te quiero Tito siempre.
Inma_Luna
( Fotos propias, derechos reservados).