Lely, la chica de la panadería, que cambio la forma de llamarse ,desde que la reina de España, se llamará igual, y que le recordarán día a día que trabajaba tan tempranito de lunes a domingo, para mantener a su tocaya... con lo que explotan este país a un autónomo,(después para que venga el Banderas a decirnos que en este país no hay emprendedores, y nos compare con los americanos, el que se fue allí por qué no emprendió aquí? para hablar con conocimiento de causa).
Al dar el cambio del pan, Lely siempre dice dos frases:
- Vaya usted con Dios. ( Ya quisiera yo, ir con el o al menos verlo para preguntarle algunas cosas)...
O...
- Por que no tendré un enchufe, un padrino, o un familiar que me enchufe de funcionaria...
Y es que Lely anda hasta los ovarios de ser emprendedora- empresaria del pan, y de los impuestos.
Menos mal que el otro día, no vino conmigo a la prueba de la lactosa que tenía pendiente.
Se hubiera tirado o de los pelos o de la ventana...
Llegué a las 8 de la mañana al ambulatorio en la otra punta de Sevilla, a mi hora como es debido y obligado.
Para nada la enfermera ,había llegado aún...
Al rato una mujer, llegaba por el pasillo sofocada y soltando excusas...
Era la enfermera...
Perdonad pero es que me ha cogido un control policial...
De pronto en mi pensamiento saltó una visión...
Debe ser que los controles policiales una se para en la misma puerta del ambulatorio a fumarse un cigarrito...como lo estaba ella , a la que vi cuando subí a mi HORA.
De paso en los controles policiales también le dan tiempo para subirse a su mesa de trabajo, su cafelito calentito, dejando allí el aroma , para pena de quienes llevábamos en ayunas 12 horas..
Hay que ver que delicadeza tienen algunas...
Eso sí en los controles policiales, si que no dan tiempo y eso estoy segura, a que esta enfermera, se peinara, o presentará un aspecto que no diera mas miedo, que una factura de la luz.
Las prisas le entraron, cuando nos quería en cero coma, despachar, sin pensar la ''porecita'' y menos mal que es su trabajo, que las curvas de lactosa, diabetes etc, son varios pinchazos, en dos horas...
Y es que claro se le enfriaba el café a la damnificada trabajadora.
Una vez ''despachados'' nuestros turnos, que nos remarcó que ella no iba a estar pendiente...es lo que tiene tener contratado a personal que nacieron a la par que Cristo, y que creen que todo el monte es orégano para ellos...y que les van a pagar igual haciendo su trabajo o nó.
La pobre trabajadora, andaba desfallecida y eso que no llevaba ni 5 minutos trabajando...se fúe a desayunar... alegando que solo tenia 20 minutos para ello...
Yo que soy muy jodidamente curiosa y como tenia algunas horas por delante allí viendo el panorama me entretuve en cronometrar el tiempo de desayuno, por si en ellos la volvía a pillar otro control policial...
47 minutos después la anegada enfermera volvía como alma perseguida por el diablo, por ese pasillo tan conocido por ella, vociferando..
- Uff se me paró el reloj y se me ha ido el santo al cielo.
Se sentó en su silla que acomodo, para adelante, para atrás, a un lado a otro, miró los papeles y atendió a una chica que llego 3 minutos tarde...
Para decirle:
- Pues es que se le ha pasado el turno...
-Vaya al mostrador que le den cita nueva.
Otra vez ese tacto y empatia de sanitaria le embargaba por completo, sin recodar que para estar allí, había que estar en ayunas bastantes horas...
Con arte y poderío, se volvió a levantar, diciéndole a la compañera...
Voy a por la bata.
16 minutos que tardó más, ya qué en la consulta donde estaba curiosamente su bata, otras tantas se estaban preparando su cafetera ...
Y así las 2 horas y 25 minutos que estuve allí, el trabajo de la enfermera fue NADA.
Eso sí...solo cambio un poquito de actitud y maneras cuando dos chicos guapos , llegarón para que los atendiera.
Ahí cambio y posó con un postureo y morbo ''sersi'', que provocaba ganas de salir corriendo.
Debe ser que en horas de trabajo si tiene tiempo la susodicha, para el amor y no para hacer por lo que se le paga, su trabajo.
Que no era otro que atender citas ya dadas, y poner algún que otro apósito con trombocid, cuando la otra profesional que tal bailaba como ella, no sacaba sangre , sino apuñalaba en nombre de la prueba.
Otra enterada que daba diagnósticos, sin ser medico, y juzgaba sin ser juez.
Y es que Dios las crías y la Seguridad Social las paga.
Aunque sea para pasearse.
Inma_Luna