Si confieso una vez más que no me gusta la navidad y toda su parafernalia...
Parece que estoy atacando a quienes si les gusta...
No siendo así, pero...
Hay quien dijo que si no te gusta el enemigo , alíate.
Y en eso ando,año tras año.
A mi pareja si que le gusta, y por ello me lleva a ver belenes , luces, decoraciones etc etc.
Incluso en casa pone su belén, totalmente artesanal, hecho por el, y en el que acabo colaborando...
( Con esta foto, aprovecho para desearos , lo mejor siempre, y felices fiestas).
En una de esas salidas de cafelito y vueltecita navideña, paramos a ver un belén en una asociación.
Mi mente voló y no a Belén...
Y es que al ver la mesa que tenían delante para evitar que toquen el trabajo, yo...viaje en el tiempo.
Esta es la mesa, que me trajo estos recuerdos, que ahora escribo.
Obdulia, era mi vecina del primero derecha ,de la infancia.
No solo me resultaba raro su nombre, si no todo lo que la rodeaba, y que en aquellos años no entendía.
Pero fue otra con las que me alíe... no por enemiga si no por que más, me valía.
Iba de señora adinerada, el postureo era su modo de vida y que decir de su modus operandi...
Para todos-as era la vecina rica del bloque.
( Tampoco supe nunca el por qué así lo creían, cuando de haber tenido esas riquezas , no hubiera vivido ni en mi barriada, ni mucho menos en mi bloque..era un barrio obrero muy humilde).
Para tener tanto dinero del que alardeaba, la ropa no era muy cara, nunca visitaba la peluquería, las raíces de lo que fue su tintado pelo tenían casi su misma altura, y solo le vi en toda mi infancia dos pares de zapatos diferentes ,los de diario y lo de la apariencia de cenicienta...
En los patios comunes que separaban el conjunto de cuatro bloques, colgaban y cuidaban miles de plantas, y las macetas de ella, siempre andaban pintadas de blanco y verde...había que diferenciar las plantas de las demás a las suyas de la alta y rancia burguesía a la que ''pertenecía''...
Al llegar la navidad, disponía, y mandaba a lo tipo alto cargo general ,como se decoraban las escaleras. Y pobre de quien le sugiriera que nó...
Horteridades por doquier, mal gusto evidente y aspecto ridículos.
Pero allí mandaba su dinero, su poder y su palabra.
En su casa muy bien preparada tenia la mesa, para invitar a sus elegidas vecinas, y refregar a las no favoritas su poderío.
Mantecados en distintos platos de loza blanca heredada de un familiar ,que tenia un palacio que perdió en la guerra...
Vasos y copas que brillaban, pero solo eran para mirame y no me toques.
Distintas clases de bebidas alcohólicas, incluidos los anisetes típicos de esas fechas.
Bolas de colores y espumillones de los de brillo chillón, conformaban aquella mesa de los horrores pero exquisitos y refinados gustos de mi vecina Obdulia.
Si llegaba alguien que no era de su gusto , pero que acompañaba a alguna elegida, y llevaba niños, jamás invitaba a ningún niño a un mantecado y eso que en aquellos tiempos estos dulces eran como tesoros...se daban como cortesía a la visita, pero es sabido que las adineradas la cortesía, brilla por su ausencia.
Y menos mal que así fue, Obdulia la aparentona, liaba con los papeles de los mantecados, que devoraba ella sola, con un relleno que hacia mezclando arena, agua y un potingue que sacaba de debajo del mueble del fregadero.
Arena que me mandaba a mi a recoger del descampado de detrás de donde vivíamos, previo pago de mi silencio y 100 pesetas de aquellos tiempos, que para mi si que eran auténticos dinerales.
La confianza da asco, y es verdad, ya no se cortaba un pelo, cuando me pedía ayuda para rellenar aquellas botellas de anís, con un almíbar de elaboración que a saber como lo hacia la bruja de mi vecina.
Eso si, también bajo mi mutis por el foro , varios mantecados que me llevaba en una servilleta para mis hermanos, ya que con los envoltorios seguía en su mundo de ser o no ser, solo esa era su cuestión.
Inma_Luna